Reseña: Demasiada felicidad, de Alice Munro

Título original: Too much happiness

Autora: Alice Munro

Género: relatos, drama

País original: Canadá

Editorial: Debolsillo, 2012 (publicación original en 2010)

Demasiada Felicidad

La imagen que ilustra la portada es de una mujer joven de mirada calma, que sugiere romanticismo y ternura. Pero seguramente por dentro está conteniendo una expresión histérica, con los ojos bien abiertos, una sonrisa muy amplia y un párpado que no deja de titilar. Así más o menos son las 10 historias de este libro. Hay una atmósfera oscura, descripciones profundas, incomodidad, personajes intentando ocultar su patetismo, o exponiéndolo.

El primer relato, Dimensiones, refleja todo eso a gran escala. Una mujer sobrevive a la violencia de su marido y la muerte de sus hijos, y en la lectura tratamos de comprender por qué sigue haciendo lo que hace. En otros cuentos una estudiante vive una experiencia extraña con un hombre que tácitamente le pide desnudarse mientras lee poemas y nada más. También hay una mujer que mucho tiempo después se reconoce en el libro publicado por la hija de la amante de su ex marido. Hay un hombre que se ocupa más de los árboles que tala que de su esposa. El último cuento habla de los viajes y pensamientos de la  matemática rusa Sofía Kovalevski, y deja con las ganas de conocer más sobre ella.

Es evidente la presencia rotunda de mujeres, el ambiente familiar y la melancolía. Pero sobre todo, este libro da la sensación de que se está conteniendo algo, una ira o un resentimiento interno muy muy al fondo de las protagonistas. Me ha acompañado durante las vacaciones del penúltimo ciclo en la universidad y, Julieta, ya te he leído algunos pasajes y explicado algunas palabras según me ibas preguntando. Y aunque preferiste volver al cuento de la lorita Rita, no dudo que Demasiada felicidad te atrapará en algún momento.

Cosas que aprendí: sobre la existencia de Un muchacho de Shropshire (A Shropshire lad), un compendio de 63 poemas escritos por Alfred Housan, que al parecer es la base de muchas melodías populares (aparece en el cuento El filo de Wenlock). Aprendí también sobre el efecto de los radicales libres del vino, que significa que algunas partículas pueden oxidar nuestras células (aparece en el cuento Radicales libres).

Y sobre todo aprendí sobre Sofía Kovalevski, la gran matemática rusa del siglo XIX y Maksim Maksimovich, su amante-casi esposo descuidado y decepcionante, pero además el gran sociólogo ruso de la misma época. Según La Nación de Argentina, “a la matemática rusa Sofía Kovalevskaya su padre le prohibió estudiar, se le impidió el ingreso a la universidad y sólo pudo asistir como oyente. Sin embargo, la Universidad de Göttingen le otorgó un doctorado summa cum laude sin someterla a ningún examen y sin que hubiera ido nunca a clases en esa casa de estudios”.

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