El marciano que se asustó

Se explica en revistas conspirativas que los avistamientos de marcianos en el mundo no son aleatorios, que tienen una razón de ser. Un caso peculiar se conoció hace algunos veranos cuando una experta marcianóloga tomó la declaración de una señora robusta de pelo corto que juraba haber visto un ente largo y encorvado en posición de ataque frente a su casa. “Se mostró a propósito para amenazarme, dijo, “fue una señal de advertencia”.

Se especularon varias historias al respecto. Una de las menos aceptadas, aunque irónicamente la correcta, detalla que en su llegada a la Tierra (posiblemente para explorar formas de invadirnos), el marciano se estacionó en una zona calurosa de Lima. Al bajar, se escondió detrás de unos arbustos frente a la casa de la señora y lo que vio fue aterrador. De inmediato llamó a sus compañeros que aún estaban viajando para reunirse con él. Kggg, dijo por su intercomunicador, aborten misión. ¿Qué pasa?, le respondieron alertados, pero él no supo describir el espeluznante panorama. En la fachada de la casa de la señora rezaba una frase que decía: Se vende marcianos. Y ese día más que nunca, cuando la temperatura estaba a 35 grados, la gente se acercaba a la puerta a pedirlos.

Los atendía la señora robusta, y entre sus manos gruesas sostenía algo como tubos de más o menos 3 centímetros de diámetro y 20 de largo. Los había de color naranja, rojo, marrón. Para el marciano fue algo espantoso. A su parecer, la especie humana estaba capturando alienígenas. Los reducían a pedacitos, los congelaban y vendían  como lo más normal en estos tubos de colores.

marcianos2Dibujo encontrado en la fachada de los vecinos del D110.

Aún pensaba quedarse un poco más para tomar nota cuando de pronto escuchó algo que le erizó las escamas y lo obligó a partir: ¿Cómo que ya no hay marciano de lúcuma?, le resondró un señor a la vendedora. Se han acabado, respondió ella, pero no se preocupe que ahorita consigo más.

Fue entonces cuando ocurrió que ambos voltearon y vieron al marciano largo y encorvado. Pero no estaba en posición de ataque, sino en posición de huida. Y he aquí por qué se mostró ante esas personas: cuando la señora dijo que conseguiría más “marcianos de lúcuma” es entendible que el pobre marciano se asustara, siendo que él mismo era de Lúcuma, una región al sur de Marte. El miedo mientras intentaba huir de puntillas lo hizo entorpecer, hacer ruido y dejarse ver. Claramente no estaba advirtiendo ni amenazando a nadie, fue una exposición involuntaria causada por el miedo y la torpeza.

Pero esta teoría no fue aceptada por lo inusual de su trama. La mayoría de marcianólogos está de acuerdo en que los alienígenas son valientes, poderosos y no dan pie a malos entendidos, sino que observan e investigan todo con rigor. No se imaginan que un marciano en estos momentos pueda estar en su casa en Lúcuma, Marte, cobijado en un sofá, viendo su programa favorito y tomando un té relajante para aliviarse del susto. Felizmente, sin ganas de planear otra invasión.


Para los lectores de otros países que no entendieron nada: en Perú les decimos marcianos a los helados de hielo casero. En Colombia le dicen boli, en Costa Rica apretados, en México vikingos y así. 

Todas las historias e ilustraciones son propias (excepto esta del marciano que se la debo a los vecinos). Mira más dibujitos en la galería.
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