Armando Rana

Cuando la gente notó que Armando podía estirar la lengua como una rana empezó a alejarse de él.

Sólo la comunidad científica se interesó por su caso. Encontraron que su lengua tenía unas enzimas que la hacían pegajosa y de ella comenzaron a fabricar pegamentos.

Con el paso del tiempo Armando no necesitó trabajar más porque todo su dinero lo obtenía de las regalías de su pegamento. Lo malo era que la gente seguía huyendo de él.

Sólo una chica lo quería, pero no sabía su secreto. Él evitaba besarla para no quedarse pegados, pero en un descuido ella se dio cuenta al punto de que no quería compartir nada que tocara su boca. Ni las cucharas ni servilletas ni cepillos ni nada.

armando rana

Al final lo dejó.

Ya solo, Armando lamentó su destino, pero lo aceptó. Se quitó la ropa, se arrancó las uñas y rapó la cabeza, caminó hasta un pantano, se sentó en un pedazo de madera y estiró la lengua.

Era hora de comer.


Todas las historias e ilustraciones son propias. Mira este y más dibujitos en la galería.
Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s